Actuar, no esperar:
si un menor está sufriendo un caso de Ciberbullying, debemos actuar inmediatamente no esperar a que el acoso termine por sí solo. Podría agravarse y nuestra ayuda puede llegar tarde.
Escuchar y dialogar:
Escuchar al menor, debemos ayudarles a expresar sus emociones y preocupaciones. Es importante mostrar una actitud de comprensión y atención.
Reforzar el autoestima:
Debemos de hacer hincapié en que no está solo ante este problema y sobretodo que no es su culpa, que nada justifica lo que él está sufriendo. Reconozca su valentía por haber pedido ayuda y hágale saber que lo superarán juntos.
Cuidar la privacidad:
Hay que inculcar al menor que no publique información sensible sobre su persona en redes sociales, que debe tomar las medidas básicas de seguridad y privacidad en redes sociales.
Atención individualizada:
Se debe tratar cada caso de forma individualizada con el menor. Hacerle ver que lo comprendemos, escuchamos y sobre todo que no esta solo.
Atención con el grupo de clase:
Involucrar a los compañeros es importante, ya que suelen ser los espectadores del acoso. Debemos hablar con ellos y animarle a que si son testigos del acoso lo denuncien.
No responder a la provocación:
El menor no debe de responder ni reaccionar ante la provocación del agresor, si no se nuestra interés debilitados el poder que el agresor pueda tener sobre la víctima.
Atención con la familia para orientar su plan de actuación:
Si eres el tutor de la clase y detectas un caso de Ciberbullying, debes reunirte con los padres e indicarles el problema y establecer un protocolo de actuación en conjunto para ayudar al menor.
Guardar las evidencias:
En casi de que los agresores continúen con el acoso, es importante guardar las evidencias digitales ante una posible denuncia.

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